Beneficios del Mindfulness para reducir el estrés

Por Lluis Salas y Natalia Barenys. Consultores del curso Mindfulness en la Empresa.

Hoy en día la palabra Mindfulness empieza a sonar cada vez más y a ser cada día más conocida por todos. A los que la empiezan a oír por primera vez, les puede parecer algo nuevo, una nueva terapia o un nuevo ejercicio para mejorar la salud y el bienestar. Y no podemos decir que se equivoquen en pensar que es algo nuevo, porque sí que es nueva y revolucionaria la forma en que se aplica y se presenta. Pero cuando nos adentramos en la materia, sus propios autores reconocen que el origen de esta práctica es muy antiguo,  ¡de más de 2.500 años!

Durante las últimas décadas estas enseñanzas se han adaptado para ser aplicadas en las clínicas, en las escuelas y en las empresas. Y es que las investigaciones en neurociencia cognitiva están demostrando la eficacia del Mindfulness para reducir el estrés y otros trastornos emocionales y físicos.

Pero, ¿cuáles son las causas del estrés? El estrés es el resultado de un mecanismo adaptativo. Ante una amenaza, se desencadenan emociones de miedo o rabia, y estas desencadenan un patrón de reacción inmediato que facilita la adaptación a un método natural. Pero un exceso de amenazas puede sobrepasar la capacidad de nuestro cuerpo y mente de recuperar el equilibrio y hacernos caer en el estrés crónico.

Esto es aplicable tanto a las amenazas de recibir daños y pérdidas, como a todas las motivaciones externas, tales como premios, comisiones, reconocimientos, etc. En definitiva, todo lo que funciona bajo el modelo de premio o castigo, la zanahoria y el palo. Si hacemos bien nuestro trabajo, recibimos premio, reconocimiento, éxito; si lo hacemos, mal recibimos críticas, o pérdidas.

Al principio, a más presión, mayor rendimiento. Pero este proceso llega a un punto de saturación y, a partir de ahí, el rendimiento baja: a más presión, menos rendimiento, más dificultad de concentración. En lugar de poder concentrarnos enteramente en nuestro trabajo, nos interrumpen constantemente los pensamientos sobre las amenazas. Y todos sabemos que trabajar mientras se está pensando en otra cosa es la causa principal de errores, de accidentes, de pérdida de calidad en el trabajo y también de gozo.

Pero, ¿cómo podemos evitar esto sin perder la motivación que nos dirige hacia los objetivos de éxito? No se trata tampoco de ignorar completamente este tipo de motivación si no queremos que nos pille el toro. Entonces la pregunta es: ¿podemos hacer algo para gestionar la presión, para armonizarla con una vida sana y feliz?

Justamente, esta es una de las cosas que nos puede aportar Mindfulness. La práctica de la atención plena nos permite darnos cuenta de lo que nos está pasando en cada momento, sin dejarnos arrastrar por la impulsividad, sin dejarnos cegar por las emociones, ni por nuestras amenazas artificiales, de manera que podemos mantener la presión en unos niveles sostenibles, para prolongar al máximo nuestro rendimiento, concentración y alejar la fatiga mental. Unos efectos positivos que se contagian a nuestro entorno y podemos compartir con aquellos que nos rodean.

Cultivar la atención en el momento presente mejora nuestra calidad en el trabajo y también nuestro estado de ánimo. Ser conscientes de nuestros pensamientos y emociones nos facilita enormemente las relaciones con los demás, evitando caer en conflictos innecesarios, que se producen a menudo por no ser capaces de comunicar eficazmente. Al final todo esto se traduce también en un aumento del bienestar y una mejora de nuestra salud integral.

Pero la atención plena no consiste en dejarse absorber exclusivamente por la tarea y olvidarse del mundo y de nosotros mismos; no consiste en ponernos a escribir ese correo, ignorando que estamos enojados por lo que ha sucedido en la reunión anterior porque, si ignoramos esa emoción, fácilmente transmitiremos nuestro enojo sin saberlo, y quizás hacia una persona que no tiene ninguna relación con ello.

La atención plena es estar centrados en el momento presente, conscientes de todas las  dimensiones de nuestra existencia o de todos los filtros de nuestra mente. Estar en el momento presente, consciente de nuestras sensaciones, emociones y sentimientos, aceptando la realidad sin juzgarla, tiene como resultado una visión limpia y clara, que nos proporciona una elevada capacidad de respuesta consciente.

El entrenamiento de mindfulness desarrolla unas capacidades de observación de nuestro cuerpo y mente frente a las situaciones estresantes y unas habilidades de auto-regulación, que nos distancian de las reacciones emocionales y nos permiten actuar de una manera más serena, reduciendo  el estrés.